Cada día son más las personas que utilizan conceptos de la literatura espiritual o del llamado crecimiento o desarrollo personal.
Expresiones como:
Disolver, desapegarse, o trascender el ego; Estás proyectando tu sombra sobre mí; Me lo estoy trabajando, y un largo etc.
Resuenan racionalmente en las conversaciones cotidianas y aunque todas y todos asentimos reconociendo lo que se está diciendo.
Muy pocos son los que realmente hacen algo con todo ello y realizan una práctica ordenada y perseverante.
Porque es cierto que lo sabemos…
¡¡sí, sí, eso ya lo sé!!
Lo sé porque lo he leído, he hablado de ello y lo he comprendido, por lo menos intelectualmente.
Pero como dice el refrán: “DEL DICHO AL HECHO HAY MUCHO TRECHO”
Conocer no es lo mismo que Ser.
Es cierto que conocer es la primera etapa en el proceso hacia la integración de lo conocido, pero muchos se quedan en lo descubierto como sabido y encarnado, y eso supone un serio inconveniente en el desarrollo evolutivo del Ser.
Pues al creer que ya se es lo que se piensa, no se hace nada más que repetir que ya lo saben.
Pero como dijo el gran maestro: “Por sus obras los conoceréis” (Mt 7,15-20)
Por más que digas que ya lo sabes, si no vives no lo eres. Pero…