“Respiras, luego hueles” dice una de mis maestras de Aromaterapia. Oler es inevitable: el olfato es nuestra principal y la más “primitiva” vía de comunicación sensorial y de seguridad vital. El sistema olfativo está directamente conectado con la respiración y con el cerebro reptiliano, por otro lado: con nuestro sistema límbico. Por ende, tiene acceso privilegiado al centro de procesamiento de memorias, gestión de emociones y control de los diversos aspectos de la conducta y el aprendizaje.
Cada vez somos más conscientes de las potencialidades que las “buenas practicas olfativas” encierran a la hora de cuidarnos y, sobre todo, de potenciar la salud cognitiva y emocional. Tanto “aquí y ahora” como en un fututo: si, si, las buenas practicas olfativas garantizan un cerebro más joven y potencian su neuroplasticidad.
¿Pero sabemos oler? Sí, claro, es un acto involuntario, ya que está vinculado a la respiración… Pero ¿sabías que se puede entrenar? Pues sí, se puede.
Te propongo conocer algunas de las “buenas prácticas olfativas” y descubrir la “olfacción consciente”: una increíble y sencilla herramienta tanto para tu día a día, como para la práctica terapéutica. En este taller vamos a hablar de todo ello, pero, sobre todo, vamos a oler. Porque sólo hay una forma de acercarte de verdad a un aroma, y permitir que su fuerza sanadora opere en ti: oler, oler y oler...
Vente a Málaga y olfateamos juntos en los Cursos de Verano de la Escuela Andalusi.